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TESTIGOS DE CRISTO: Sigrid Undset

Los conversos son gente que, después de una larga lucha, encuentran la paz. Soltar el lastre de tradiciones a veces heredadas, enfrentarse a las contradicciones e incomprensiones, cuando no a la abierta difamación, es el fruto habitual que rodea al converso. Y Sigrid Undset, mujer fuerte, supo tener humildad para aguantarlo todo.

Esta gran escritora noruega nació en 1882.En Escandinavia la realidad de la Iglesia católica es desconocida, sobre todo a causa de las novelas históricas que la presentaron en forma caricaturesca y calumniosa. Sigrid era hija de un catedrático de Historia, y desde su infancia quiso poseer una extensa cultura. Sensitiva e inteligente, muy pronto se afanará por buscar las fuentes de la espiritualidad protestante. Y empieza a discernir lo verdadero de lo falso.

En 1925 se convierte. Sigrid afirma que lo suyo no es propiamente una conversión del protestantismo al catolicismo, sino del paganismo a la Iglesia romana. Porque estimaba que a un paganismo se había reduc1do la religiosidad de mucha gente protestante que ella conocía.

Con su conversión llegó la mcomprens1ón: cuando un escandinavo se hacía «papista», en aquellos tiempos, era considerado un traidor y una permanente amenaza.

Pero, descubierta la luz, una mujer como Sigrid avezada a la dureza, no iba a retroceder. Ella misma explica: «Ntuve otra solución que marchar hasta un sacerdote y ro­garle que me instruyese en todo cuanto enseña la Iglesia católica. Yo no ponía en duda que ésta fuese la Iglesia por Cristo fundada; la cuestión del pleno poder de la Iglesia católica significaba para mí, al propio tiempo, la cuestión del pleno poder de Cristo«.

En 1928 gana el Premio Nobel de Literatura, en especial por su gran novela Kristina Lavransdatter. Corre entonces a colocar la corona de dicho Premio a los pies de la Virgen Inmaculada. La suma de dinero ganada la distribuye a niños y a autores pobres. Una vez convertida muestra en sus novelas una mujer nueva: narra la evolución de un alma que pasa del protestantismo paganizado a la ferviente adhesión a la Iglesia Católica.

Durante la Segunda Guerra mundial, cuando los alemanes invadieron su patria, Sigrid huyó de Noruega, peregrinó por Europa, dando conferencias y escribiendo contra el nazismo. Al fin todo el pueblo noruego reconoce en ella a uno de sus más grandes héroes. Es la primera mujer condecorada con la Gran Cruz de la Orden de San Olaf.

Por la valentía de su conversión, por su ardor apostólico, por su generosidad con los pobres, por su recto amor a la patria, por su amor a la verdad y por su sensibilidad y coherencia religiosa, bien podemos decir que Sigrid Undset fue un Testigo de Cristo. Murió en 1949.

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