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POSESIÓN DIABÓLICA OCULTA PERO GENERALIZADA

Al contemplar cómo actúan muchos personajes públicos, en las facetas sociales más noticiables, uno teme descubrir el influjo del demonio, no en el sentido clásico de la caída en la tentación, sino en una auténtica posesión diabólica.

La posesión diabólica no es la tentación que intenta influir en la voluntad  para que consuma los malos pensamientos o deseos, ni la elaboración de ocasiones pecaminosas.

La posesión diabólica es un influjo físico de Satanás que se apodera de los órganos corporales y de las potencias del alma. En el cuerpo del hombre se introduce OTRO YO que ejerce sobre el poseso un dominio sobre el sistema nervioso, sobre su cerebro y en general sobre todo su cuerpo.

Pero muy a menudo la posesión diabólica se manifiesta sólo sobre las potencias del alma. Las personas  cuya única obsesión es la maldad reflejan el influjo real del demonio sobre estas potencias. Al demonio no le interesa manifestarse sobre lo que es más aparatoso: la convulsión del sistema nervioso. El demonio, por su gran inteligencia, sabe que la sociedad se espantaría si la cantidad de personas obsesionadas por hacer el mal se manifestaran con el cuerpo poseso. Por esto prefiere el dominio sobre la inteligencia y la voluntad para hacer el mayor mal sin causar alarma social.

Ante una posesión manifiesta, la Iglesia puede autorizar un exorcismo. Pero, ¿qué hacer con estas personas posesas del demonio en su inteligencia y voluntad? Sólo hay un camino: el que mostró Jesús. Nos dio testimonio  de que lanzaba los demonios por virtud del Espíritu de Dios (Mat.12/28), Espíritu de Ciencia para discernir el mal, Espíritu de Fortaleza para resistirle, Espíritu de Temor filial para confiar en Dios Padre, y Espíritu de Consejo para alejarse prudentemente de estos seres, cuando no podamos hacerles el bien.

Jaime Solà Grané

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Noticias Cristianas

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