Meditación

24 de abril

Ss. Fidel Signaringa, pb. cch. y mr; María Eufrasia Pelletier, Benito Menni, Pedro de San José, Roberto, fdrs; Sabas, Alejandro, Eusebio, Neón, Leoncio, Longinos, mrs; Melito, Gregorio de Elvira, Honorio, Cerasio, Febadio obs; Egberto, pb; Diosdado, ab; Bova y Dova, absas; Daniel, an; Wilfrido, arzob; Bto. Francisco el Colmenario, mis; Conversión de S. Agustín.

Introito

María, misterioso propiciatorio de todos los siglos (S. Anselmo).

Acueducto por el cual se derivan en las almas las aguas de todas las gracias (Hugo de S. Caro).

Regocijo y gala de los santos ángeles (S. Germán).

Incomprensible cumbre del humano linaje (Jacobo mj.)

Augusta y pronta medianera de toda la humana gente para con el Hijo (Juan Tritemio).

Magnificencia de Dios, porque Dios la engrandeció como a ninguna criatura, de la misma suerte que ella glorificó a Dios por encima de toda otra criatura (Ricardo de S. Lorenzo).

Amiga del celestial Esposo con quien tiene concertada toda la voluntad (Ab. Felipe).

Rosa la cual, bien que nacida de espinas, esto es, de tierra y sangre judía, esparció por todo el mundo su fragancia (S. Juan Damasceno).

Idea y concepto perenne de toda virtud (Dionisio Fabri).

Aurora, así llamada por el oro ya limpísimo de su pureza, ya encendido de su caridad, ya por ser el más excelente por su gran piedad (El Sabio Idiota).

Meditación: VISITA AL SAGRARIO

Para vosotras escribo este corto directorio, almas amantes, que, obedeciendo los dictados de vuestro corazón, vais cada día a hacer a Jesús en su Sagrario la visita que haríais a un amigo.

Id, pues, cada día a hacer la visita a Jesús.

Visita de afecto, que diga a Jesús cuánto le amáis.

Visita de honor, que diga a Jesús la alegría que experimentáis por amarle y ser amados de Él.

Visita de agradecimiento, que diga a Jesús que le agradecéis todo cuanto os da, y que os preserve de todo el mal que podría sobreveniros, como sobreviene a los otros.

Visita de interés, que manifieste a Jesús vuestros temores, vuestras dificultades, vuestros fastidios, vuestros inconvenientes, y le pregunte humildemente lo que debéis hacer.

Visita de consuelo, que diga a Jesús cuanto os permita decirle vuestro afecto, para desagraviarle del olvido en que se le deja.

Visita de caridad al prójimo, que diga a Jesús las penas de las almas a quienes amáis, sus necesidades, sus tristezas; las inquietudes que os causan, el mal que os hacen, suplicándole que las aproxime a Él y a vosotras.

Visita de generosidad, que diga a Jesús que os ofrecéis a Él, a fin de que Él se sirva de vosotras como nos servimos de un criado abnegado y de un instrumento dócil.

I Adoración

A vos vengo, ¡oh Jesús mío!, en unión de la Santísima Virgen María y del Ángel de mi Guarda, a adoraros y a reconoceros por mi soberano Señor.

II Amor

A vos vengo, ¡oh Jesús mío!, en unión de la Santísima Virgen y del Ángel de mi Guarda, a consagraros el acto de amor más sincero, más completo de que soy capaz.

Sí, os amo con todo mi corazón, con toda mi alma, con todas mis fuerzas.

III. Gratitud

A Vos vengo ¡oh Jesús mío!, en unión de la Santísima Virgen y del Ángel de mi Guarda, a daros gracias por todos los favores que me habéis hecho y que queréis hacerme todavía en el tiempo y en la eternidad:

Por las gracias concedidas a mi alma, a mi inteligencia, a mi familia, a cuantos amo.

Por las gracias de vocación, de perdón, de perseverancia, de luz, de amistad recibida y dada, de bienestar material, de alegría, de padecimiento…

IV Súplica

A Vos vengo ¡oh Jesús mío!, en unión de la Santísima Virgen y del Ángel de mi Guarda, a exponeros humildemente los deseos de mi corazón.

¡Oh Señor, haced que alrededor de mí, que por mí, que por todos los que yo amo, sea santificado vuestro nombre!

¡Oh Señor, dadnos a todos aquí bajo el pan nuestro de cada día!

El pan del alma, la sagrada Eucaristía.

El pan de la inteligencia, vuestra santa palabra.

El pan del corazón, el deseo y la ocasión de consagrarnos al prójimo, de perdonarlo, de amarlo.

El pan del cuerpo, lo necesario que sólo Vos sabéis conocer. Esto me basta, Señor.

V Ofrenda

A Vos vengo ¡oh Jesús mío!, en unión de la Santísima Virgen y del Ángel de mi Guarda, a someterme por entero a vuestra disposición, como lo habría hecho si hubiese tenido la dicha de vivir con Vos mientras vivíais en la tierra.

Me ofrezco a Vos, por hijo vuestro, para amaros, obedeceros, ser bueno, y agradecido.

Oración

Riquísima reina del cielo, hermosa gloria del paraíso, pureza de la naturaleza humana, honra de nuestra bajeza: así como nunca estuvo en Vos ociosa la gracia, y por tanto son incomparables las riquezas de vuestros bienes soberanos; así os hizo Dios tan perfecta, para remedio y auxilio de nuestras necesidades y miserias. Valedme, Señora; valed a este ingrato, desaprovechado y merecedor de ser arrojado de todo bien. Sea yo por Vos recibido otra vez en la casa del Señor, que tan perfecta os hizo, y sea confirmado en su amor, sin volverle a perder (Fr. Tomé de Jesús).

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Noticias Cristianas

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