Artículo del día

500 AÑOS DE LA REFORMA PROTESTANTE (y II)

Desde Lutero la Justicia de Dios ha sido falsificada. Lutero el heresiarca, a causa de sus obras libremente ejecutadas, no podía dormir pensando en la Justicia vindicativa, pero no quería corregir sus obras. Y entonces se acoge a san Pablo que en Romanos escribe: “Por la gracia de Dios y por su misericordia, yo ya estoy justificado por la fe”.

Ya no es necesario, pues, cambiar de vida. ¡Basta creer!

A la herejía de Lutero se ha unido hoy la herejía del amor. ¡Lo que nos faltaba! Todo contra la Verdad. Robinson en aras del “amor” escribe: “No hay nada que pueda ser siempre rotulado como malo”. Por ejemplo, uno no puede colocarse en el punto de vista desde el cual “las relaciones sexuales prematrimoniales” o “el divorcio” aparecen como errores o pecados en sí mismos. Es posible que haya de calificarlos de dañosos en el noventa y nueve por ciento de los casos, o aún en el ciento por· ciento, pero no lo son intrínsecamente, porque el único mal intrínseco es la falta de amor”.

Por la Redención no estamos justificados como pretende Lutero, ni cualquier amor justifica como pretende Robinson. Dios siempre imputa al pecador su pecado y no lo estima como justo precisamente porque no ha correspondido a la Gracia ganada en el Calvario por la Misericordia. No se puede admitir la fórmula “simul iustus et peccator”.Como explica el Concilio de Trento la justificación significa una “santificación y renovación del hombre interior mediante la RECEPCION VOLUNTARIA de la Gracia y de los dones del Espíritu Santo, de manera que el hombre se convierta de injusto en un justo, y de un enemigo a un amigo (de Dios)”.

Nada más lejos de la salvación eterna para gloria de Dios, -única razón de ser y de nuestro obrar-que entender la gracia y la justificación como NO IMPUTACION DEL PECADO e imputación de la justicia de Cristo como sentencia absolutoria del tribunal divino.

¿Tenemos que conmemorar a estos heresiarcas de la fe y del amor en las parroquias católicas como está ocurriendo con Lutero?

Por un falso amor a la unidad no tergiversemos la Verdad. La Justicia divina quiere que aceptemos la gracia que Cristo nos ganó en la Cruz; y por ella, vivir en el santo cumplimiento de los mandamientos tanto en la acción como en la omisión.

Que Cristo no nos tenga que imputar el pecado de omisión en el día del Juicio por no defender la Verdad.

Jaime Solá Grané

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Noticias Cristianas

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