Artículo del día

Amor, amor, …

Written by Jaime Solá Grané

Lo importante es AMAR. Es una gran verdad, pero… el verdadero amor está enamorado de la Verdad. Tautología, perogrullada, palabras… No sé, pero me doy cuenta de que no es fácil amar la Verdad; que es muy cómodo utilizar el amor contra la verdad. Vamos a casos concretos:

Un predicador en la homilía afirma tajante: “Si en un día de abstinencia de carne, la señora de la casa me ha preparado y me presenta un suculento chuletón, ¿cómo voy a decirle que no lo tomo porque es día de abstinencia? ¿no ven ustedes que esto sería faltar al amor que es mucho más importante que la abstinencia?”. Dígalo claramente señor predicador: primero es complacer a la señora de la casa que cumplir el precepto de la Iglesia que, creo yo, obliga en conciencia. Y dejémonos de historias: de si el pescado es más caro que la carne… Dígalo claramente: mi conciencia dice que el precepto de la Iglesia no me obliga. Y no se excuse con el amor…

Un chico le dice al sacerdote: “Mañana domingo no iré a misa porque tengo una excursión con unos amigos; no puedo fallarles. Estaré todo el día con ellos”. El cura aconseja: “Si no vas a misa el domingo, ves otro cualquier día de la semana. Lo importante es la AMISTAD. “No te hagas nunca el raro por culpa de la Iglesia”. ¡Otra vez el cuento del amor, de la amistad…! No ir a misa el domingo o la víspera, pudiendo, es pecado grave de desobediencia a la Iglesia. El amor se demuestra con el sacrificio de obedecer.

Un último caso para no alargarme. Un separado de un matrimonio canónico quiere casarse de nuevo. Por lo civil, claro. Invita a una hermana para que acuda a la ceremonia civil y al banquete subsiguiente. Será una gran fiesta familiar pues son muchos hermanos. Todos practicantes, con fe católica, misa dominical y comunión… Pero la hermana se excusa: “Yo no puedo venir a este matrimonio civil. Y menos aún a un banquete para celebrar que tú vas a vivir en un estado habitual de pecado grave”. ¡La que se armó! “¡Pero si todos los otros van a venir y son tan católicos como tú y quizá más buenos!”, clama enfadado el futuro contrayente civil. Y remacha: “¡Qué poco amas a tu familia! Así con tu fanatismo la desunes…” Cuelga el teléfono convencido de que su hermana ha cometido un pecado grave contra el AMOR, al negarse a asistir a la “ceremonia del banquete civil”.

Ya sé que habrá lectores y doctores que me tildarán de poco comprensivo y quizá lleguen a citar a san Pablo para decir que el Amor está por encima de la ley. En fin, mi convicción es que a Dios se le ama cumpliendo sus mandamientos y los de la Iglesia.

Jaime Solá Grané.

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