Meditación del día

… para el mes de Mayo

Entrada

María es la voz que me llama y me dirige

Obligaciones ordinarias de la vida
1º En todas las cosas exteriores: trabajo manual o intelectual, comidas, visitas obligadas o de simple pasatiempo, se penetra tu alma de esta idea: Querida Madre, vela por mí; trabaja conmigo; habla conmigo; ora conmigo.
2º Después de una falta, di: Querida Madre mía, he sido débil, olvidadizo, malo; vuelvo a ti; pide perdón por mí; ofrece en expiación por mí la obra que estoy ejecutando; cuando llegue la hora de confesarme, infúndeme arrepentimiento sincero de mi falta.
3º En todo tiempo sé pacífico, amable, manso. –En la alegría da gracias a María; en la inquietud y temor de algún penoso suceso, acércate más a María; en el dolor, pronuncia dulcemente el amadísimo nombre de María.
Complácete en decir: María es mi madre, le pertenezco.
María es mi reina, la obedezco.
María es mi soberana, la sirvo.
María es mi doctora, la escucho.
María es mi modelo, la estudio.
María es mi sostén, me apoyo en ella.
María es mi fuerza, combato con ella.
María es mi refugio, descanso junto a ella. (Mons. Sylvain).

Meditación

Un buen pensamiento

Un buen pensamiento propagado es un ángel que, en nombre y provecho del que lo envía, hace el bien en todas partes donde tiene la misión de penetrar.
Querríais hacer algunas de esas obras de misericordia tan dulces para el alma y tan meritorias para el cielo, dar limosna, por ejemplo… pero sois pobres. Pues enviad un pensamiento que exprese simplemente la dicha de dar, y, guiado por la Providencia, penetrará en el alma de una persona rica, la conmoverá, repartirá liberalmente su riqueza, y Dios misericordioso tendrá entonces dos personas a quienes recompensar: la que da y la que le ha inspirado dar.
Quisierais visitar a los presos y a los enfermos, consolar a los que lloran, hablar de Dios a los niños que no le conocen… pero vuestro deber os retiene en el estrecho recinto de una celda, de un cuarto, de una familia. Pues enviad un pensamiento que proclame la bondad de Dios, que hable de la felicidad y mérito del sufrimiento, que muestre, pocos días después, el reposo tan dulce del Paraíso. Este pensamiento originará una sonrisa, una esperanza, un acto de amor… y Dios os será deudor de un alma que quizás le olvidaba.
“Lo que me tranquiliza sobre el juicio de Dios –exclamaba, a las puertas de la muerte, un alma abnegada- son los buenos libros y las hojas piadosas que he esparcido durante mi vida; paréceme que cada uno de los buenos pensamientos que han hecho nacer y que harán nacer aún, será para mí un abogado delante del justiciero Dios”
Pero no olvidemos que si un buen pensamiento es más precioso que el oro, una palabra afectuosa, una lágrima, una oración, es más preciosa que un buen pensamiento .

Oración

Señor: ¿Quién es ésta que sube del desierto como varita de humo? ¿Qué tal sería la oración de la Virgen, pues se maravillan los ángeles? ¿Quién es ésta que sube como humo? Humo, no de leña verde, ni que hace llorar como el de las nuestras, que pedimos venganza de nuestros enemigos y cosas de tierra; ese es humo que hace llorar; no es vara que sube arriba, sino, como es tierra, en la tierra se queda. ¿Pues qué tal es la de la Virgen? Humo de incienso, de menjuí, y de estoraque, y de odorífera poma; tales eran los pensamientos de la Virgen (S. Juan de Ávila).

About the author

Jaime Solá Grané

A %d blogueros les gusta esto: